15/11/22

Cuentos

Eres como el lobo feroz disfrazado de Caperucita.

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1/11/22

Toxicidad

Yo creía que juntos formábamos constelaciones.
Que brillábamos como las estrellas.
Que tú eras como un diamante en bruto que había que pulir.
Que olías mejor que los libros recién comprados.
Que eras dulce y también salado.
Nos besábamos abrazados sonando blues de fondo.
Me hice adicta a tu risa.
Tú querías una noche en París.
Yo me conformaba con dormir a la intemperie en una ampo abierto rodeado de naturaleza.

Y las voces de mi cabeza empezaron a hablarme.
También las voces interiores de mi corazón y mi alma.
Mi mente comenzó a envenenarse con tus malditas acciones.
Algo no iba bien.

Me cansé de falsas promesas.
Tus acciones fueron como una empuñadura en mi corazón.
Mi autoestima bajo tierra. 
Mis lágrimas fundiéndose con la lluvia.
Mi corazón se convirtió en una brújula rota.
Mis alas acabaron en llamas.

Pasaste de ser un príncipe azul a una rana.
O a un príncipe que empezó a desteñir y se convirtió en negro.
O puede que jamás fueses un príncipe.
Yo me convertí en un volcán a punto de erupcionar.
Tú te convertiste en un huracán, arrasando todo a tu paso.
No me dejabas huir, con tus brazos de enredadera.
Una planta carnívora.

Tengo que vaciar los recuerdos de mi cabeza.
Que mis sentimientos se apaguen.
Esto no es más que una batalla, no una guerra perdida.
Esperando que una ola que apague el fuego que consume mi interior.
Parece que nunca llega.
Hasta que lo hace.
Diviso en el horizonte una pequeña luz que se va ensanchando a cada paso que doy.
Hay una oportunidad.
Y hay que luchar para volver a ser feliz.


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