
En la actualidad...
Jonathan era un chico normal que no se sentía cómodo fuera de su zona de confort. Su rutina consistía del trabajo a casa y de casa al trabajo los días de diario y sólo se permitía muy poca libertad los fines de semana cuando salía de fiesta con sus amigos. A la hora del almuerzo, en su media hora libre del trabajo, siempre iba a la misma cafetería, lo atendía la misma camarera y siempre se pedía el mismo desayuno: un café con leche con dos sobrecitos de azúcar y una tostada con mantequilla y mermelada de fresa. Nunca de melocotón, al que era alérgico, y que siempre lo tenía que rechazar cuando no les quedaba de fresa.
Pero ese día algo cambió.