
Shasian no pudo contener un grito ahogado cuando reparó en aquel muchacho de cabellos dorados y ojos alilados, esa pequeña distinción de que pertenecía al Mundo Oscuro. Shasian recordó de nuevo su historia, el cómo escapó del orfanato, cómo se topó con aquellos tripulantes dementes que la devolvieron al Mundo Oscuro y creyeron haberla borrado del mapa.
Eduardo.
No esperaba encontrarle después de tantos años, y menos formando parte de una rebelión en la cual estaba al mando. Él también la observaba fijamente y sus miradas eran correspondidas. En los ojos de él se reflejaba la incredulidad y, más tarde, la esperanza. Evidentemente, llevaba creyendo todos aquellos años que Shasian estaba muerta.


